Paisas son todas aquellas personas que han nacido en cualquier rincón de Antioquia sin importar su región, color, religión creencia o condición.
El término paisa está delimitado por una división territorial que ha sufrido grandes modificaciones en el último siglo.
En términos generales paisas son los Antioqueños, los Caldenses, parte del Tolima y una pequeña porción del Valle del Cauca que en su tiempo hicieron parte de Antioquia la Grande.
Al dividirse Antioquia La grande en diferentes departamentos sólo Antioquia sigue identificándose como la raza paisa.
Realmente no es una raza, mas bien una identificación de costumbres, idiosincracia y comportamiento, pues todos somos Colombianos y como tales no somos una raza, si eso fuera así, existiría la raza Pastusa, la Boyacense, la Valluna o la costeña entre otras.
De todas maneras si estamos muy identificados como tales, pero como un agravante que aquellas cosas por las cuales nos sentimos orgullosos se han ido perdiendo, primero por ese afán de modernismo hemos destruído parte de nuestra historia paisa.
Derribamos las casas coloniales, cambiamos los frijoles por espaguetis, el chicharrón por salchichas, el chocolate por gaseosas, la arepa por galletas de soda, el rosario por una telenovela.
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Ese regionalismo casi enfermiso que sufrimos, el arribismo desmedido, nos ha traído malquerencias entre nuestros compatriotas colombianos.
La amabilidad del paisa, el empuje para trabajar y salir adelante, el desprendimiento por ayudar a los necesitados, la iniciativa para los negocios, la facilidad de expresión, el clima de nuestra ciudad, el civismo de sus gentes, nuestros eventos culturales y todas esas cosas que gritamos con orgullo a los cuatro vientos como únicos poseedores, ha hecho que en los tiempos modernos nos traiga otros problemas de carácter social, como la incubación del narcotráfico, el sicariato, los grupos de bandas antisociales, y como si esto fuera poco, los pordioseros de otras ciudades aterrizan en Medellín ilusionados por las bellezas que siempre estamos ofreciendo ante propios y extraños.
Seguiremos gritando que tenemos las mujeres más lindas del mundo, el mejor clima del país, que Medellín es la tacita de plata, que somos la gente amable por excelencia y que nadie nos gana en los negocios, en fin un montón de cosas como si realmento esto solo existiera en Antioquia a sabiendas que en Colombia u otras regiones del mundo tiene cosas mejores que las nuestras, pero el orgullo paisa, nuestro sentido de pertenencia y el amor por su tierra nos vuelven egocentristas incurables ante los ojos del pueblo colombiano.
Pero no es tiempo de llorar...
Seguiremos siendo paisas igual que hace 50 ó 200 años. La historia o el pueblo lo dirá.
Seguiremos cargando con orgullo esa chapa de Paisa y el "He avemaría pues mi Don" aunque llueva o truene, caigan rayos y centellas o se parta el mundo.
Si se hiciere una encuesta en todo el país... : ¿Qué es un un paisa?
Un 70% contestaría :
Gente emprendedora, trabajadora y amable.
Es un tipo que quiere más a su tierra que su madre.
Es la persona servicial y honesta en todos sus actos.
Es un hombre que cree mucho en Dios y por eso siempre dice: ¡Dios se lo pague!, por cualquier servicio recibido.
Antioqueño... Ni grande, ni pequeño, pero dicen que son el putas para negociar y montar empresas.
Esos tipos son la verriondera pa' trabajar y hacer negocios.
Esa gente es una berraquera, no se vara ni en la punta de una vara.
Los paisas tienen negocios en todas las ciudades de Colombia.
A cualquier parte del mundo donde vayas se encontrará con un paisa.
Los paisas son muy solidarios en casos de tragedias y desgracias.
Es un tipo echado para adelante, no se arruga ante nada.
El paisa no echa pa' tras ni pa coger impulso.
Es tan católico que se echa la bendción hasta para echar bala y matar.
La comida paisa es una de las más sabrosas del país.
Los paisas tiene un gran sentido del humor.
Son músicos y poetas por naturaleza.
Las anteriores afirmaciones la hacen como testigos de que cualquiera de los enunciados anteriores.
Después de ojo sacao no vale Santa Lucía.
La mierda entre más se pise más se ensancha y peor huele.
Arrieros somos y en el camino nos encontraremos.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Al perro no lo capan dos veces.
A caballo regalado no se le mira el colmillo.
A cada marrano le llega su noche buena.
El que para arriba escupe en la cara le cae.
Mató al tigre y le sigue corriendo al cuero.
Entre el amor y el odio solo hay un paso.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Haz el bien y no mires aquien.
A gato viejo, ratón tierno.
A perro dormido no se le toca la cola.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
A mal tiempo, buena cara.
A quien madruga, Dios le ayuda.
Pájaro que madruga se encuentra la lombriz.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Al buen entendedor, pocas palabras bastan.
Mientras que está la aguapanela pa hacer el tinto, se fuma un tabaquito yo le voy contando un chistesito para alegrar el ambiente.
Va un metro en la hora pico taquiao de gente, mejor dicho como cigarrillos sin descorchar.
Una chica le dice a un tipo que va detrás de ella:
__¡Por favor!...se podría apartar un poco?
Tiene usted algo duro dentro del pantalón que me esta apretando el muslo.
__¡Oh,!... perdón, pero es que llevo el sobre con mi sueldo ahí para que no me lo roben.
__Sí, que dicha para usted...
Pues debe tener un trabajo bien pago... porque le han aumentado el sueldo tres veces desde la última parada.
Ya me acordé como era eso de los arrieros...!:
La arriería tiene su orígen por la necesidad del transporte, ya fuera de personas, mercancías o simplemente el coroteo de los chécheres de la casa cuando emigraban de una región a otra para colonizar tierras.
Primero había que abrir trochas para hacer los caminos a través de la manigua.
Inóspítas selvas llenas de animales feroces, mansos o traviesos y no faltaban los fantasmas mitológicos, serviciales o malvados.
Se planeaba la salida con anticipación y una mañana cualquiera emprendían la Odisea.
Los niños eran transportados en silletas a la espalda por los peones. Los corotos y bituallas se cargaban en mulas o bueyes. Estos iban adelante para que fueran trillando el rastrojo y luego detrás el hombre con su machete o peinilla cortando varas y bejucos estorbosos.
En su viaje hacia el nuevo territorio llevaban gallinas, cerdos, vacas y uno o varios perros que no le puede faltar al campesino paisa.
Después de una larga jornada, cerca a una quebrada hacían un claro en medio de la espesa selva.
Descargaban los animales y encendían la hoguera para preparar comida y espantar las alimañas. Esto era tarea de las mujeres, mientras los hombres armaban un cobertizo para pasar la noche.
