A N T I O Q U I A





              Antioquia fue creada en 1.886, sobre un área de 62.869 kms2 que comprenden 127 Municipios.
              Su Capital es M E D E L L Í N, se halla a 1.479 mts. de altitud y con una temperatura media de 21º C.




"Ciudad de la eterna Primavera"





Quinto Cecilio Metelo Pío fundó en el año 75 a. C. una población en Hispania, a la que llamó Metellinum, la actual Medellín de Extremadura (Badajoz, España). El nombre de Medellín que tiene la ciudad colombiana, fue dado en homenaje a Pedro Portocarrero y Aragón, "Conde de Medellín en Extremadura", y entonces presidente del Consejo de Indias, por el interés que tomó en la erección en Villa del poblado de Nuestra Señora de la Candelaria de Aná, pues había mucha oposición, especialmente de la ciudad de Antioquia, que por ese entonces era la capital de la provincia del mismo nombre, la cual intuían que su papel preponderante se vería disminuido con la erección en villa de aquel pueblo.

Finalmente, en 1675 llegó la real cédula firmada por la reina regente, doña Mariana de Austria (en representación de su hijo, Carlos II, menor de edad), fechada el 22 de noviembre de 1674, en la cual concede la fundación en Villa de la Candelaria de Aná. El 2 de noviembre de 1675 le correspondió al gobernador y capitán general de la Provincia de Antioquia, Miguel de Aguinaga y Mendigoitia, proclamar la erección de la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín.



María Lucía Roa de González | PROCOMUN
Desde el Páramo de Frontino, situado en la Cordillera Occidental (4.100 mts.), se podría observar toda la rica y diversa geografía antioqueña.
Apreciar las cuencas que conforman los ríos Magdalena (al Oriente), Cauca (al Centro) y el Mar Caribe (al Norte); ver el contraste entre montañas, colinas y los valles del río Magdalena, y del río Atrato.
Comprobar la riqueza del Golfo de Urabá y la blancura de las playas de Punta Arenas, Puerto Caimán y Arboletes. Admirar la diversidad y riqueza que a lo largo y ancho de sus 62.869 kms2 tiene el Departamento; perder la vista a lo largo de los ríos Cocorná, Nechí y San Juan, o extraviarse en el recorrido por las Serranías de Abibe y Ayapel.

                        Detenerse en la casa de un pueblito paisa... para saborear una mazamorra campesina y al son del bambuco, que con su tiple entona un arriero, remontarse al pasado y recordar cómo, hace mucho tiempo, empezó a poblarse la región, a desarrollarse y a conformar pujantes empresas que hoy son orgullo de Colombia.

El café, el banano, el maíz, el fríjol, las minas de oro, carbón y platino, la ganadería, la caza y la pesca, la industria textil y manufacturera, son áreas que aportan riqueza y generan desarrollo a la región y al país.

Observar la artesanía antioqueña es, por su diversidad y belleza, una aventura: desde las pintorescas vajillas del Carmen de Viboral y los Carrieles de Jardín y Jericó, pasando por la cestería de La Ceja, hasta las ruanas de Yarumal, todas las expresiones de la alegría y laboriosidad de la gente antioqueña.

Las flores, en Antioquia, son una institución. Las Orquídeas, que se encuentran de una diversidad casi sin límites, se dan en profusión en el Jardín Botánico de Medellín y en el Parque Natural Nacional "Las Orquídeas", en Urrao, Abriaquí y Frontino.
También son de incomparable belleza el Parque de los Catíos y el de Paramillo. Explosión de colorido son los desfiles de Silleteros con sus arreglos de flores, que se realizan en varios municipios.

La mayor densidad de población se encuentra en el Valle de Aburrá; en algunos de sus municipios (Jardín, Vigía del Fuente, Dabeiba, Turbo y Murindó), aún subsiste población indígena, especialmente de las etnias Chamí y Emberá. El paisa, como familiarmente se llama al antioqueño, se caracteriza por su alegría, franqueza y espíritu emprendedor.

                        Antioquia es cuna de escultores, pintores, escritores y deportistas reconocidos mundialmente. La mujer antioqueña sobresale por su religiosidad, su espíritu combativo y por ser el eje alrededor del cual tradicionalmente han girado la familia y la sociedad.
En Antioquia es posible realizar una interesante jornada turística. Los Farallones de Citará (Pintada), los cerros de Colombia y Bravo (Fredonia), el cerro La Tusa (Venecia), las Cavernas del Nus y montañas de mármol (Puerto Nare), la piedra de El Peñol (Guatapé), y multitud de balnearios a lo largo y ancho del Departamento.



                        Medellín, Colombia, está situada en el noroccidente del país, atravesada por un río del mismo nombre y en medio de una región muy montañosa. Queda en el centro de una zona llamada Valle de Aburrá. Este valle alberga un área metropolitana muy habitada, de 3’592.100 habitantes (2.011). Esta área metropolitana es la segunda aglomeración urbana de Colombia. Es conocida como la "Ciudad de la eterna Primavera", Capital de la Montaña, Ciudad de las Flores y Tacita de Plata, entre otros apelativos.

Posee importantes museos, teatros, salas de concierto, galerías, dos aeropuertos, uno de los principales estadios del país y el primer sistema de transporte tipo Metro en Colombia.





HIMNO ANTIOQUEÑO


Autor:
Letra:Epifanio Mejía (1868)
Música:Gonzalo Vidal (1962)

CORO
(se repite tras cada una de las dos primeras estrofas)

¡Oh libertad que perfumas
las montañas de mi tierra,
deja que aspiren mis hijos
tus olorosas esencias!

I

Amo el Sol porque anda libre,
sobre la azulada esfera,
al huracán porque silba
con libertad en las selvas.

II

El hacha que mis mayores
me dejaron por herencia,
la quiero porque a sus golpes
libres acentos resuenan.

III

Forjen déspotas tiranos
largas y duras cadenas
para el esclavo que humilde
sus pies de rodillas besa.

IV

Yo que nací altivo y libre
sobre una sierra antioqueña
llevo el hierro entre las manos
porque en el cuello me pesa.

V

Nací sobre una montaña,
mi dulce madre me cuenta
que el sol alumbró mi cuna
sobre una pelada sierra.

VI

Nací libre como el viento
de las selvas antioqueñas
como el cóndor de los Andes
que de monte en monte vuela.

VII

Pichón de águila que nace
sobre el pico de una peña
siempre le gustan las cumbres
donde los vientos refrescan.

VIII

Cuando desciendo hasta el valle
y oigo tocar la corneta,
subo a las altas montañas
a dar el grito de alerta.

IX

Muchachos, le digo a todos
los vecinos de las selvas
la corneta está sonando...
¡tiranos hay en la sierra!

X

Mis compañeros, alegres,
el hacha en el monte dejan
para empuñar en sus manos
la lanza que el sol platea.

XI

Con el morral a la espalda
cruzamos llanos y cuestas,
y atravesamos montañas
y anchos ríos y altas sierras.

XII

Y cuando al fin divisamos,
allá en la llanura extensa,
las toldas del enemigo
que entre humo y gente blanquean.

XIII

Volamos como huracanes
regados sobre la tierra,
¡ay del que espere el empuje
de nuestras lanzas revueltas!

XIV

Perdonamos al rendido
porque también hay nobleza
en los bravos corazones
que nutren las viejas selvas.

XV

Cuando volvemos triunfantes
las niñas de las aldeas
rinden coronas de flores
a nuestras frentes serenas.

XVI

A la luz de alegre tarde
pálida, bronceada, fresca
de la montaña en la cima
nuestras cabañas blanquean.

XVII

Bajamos cantando al valle
porque el corazón se alegra;
porque siempre arranca gritos
la vista de nuestra tierra.

XVIII

Es la oración; las campanas
con golpe pausado suenan;
con el morral a la espalda
vamos subiendo la cuesta.

XIX

Las brisas de las colinas
bajan cargadas de esencia,
la luna brilla redonda
y el camino amarillea.

XX

Ladran alegres los perros
detrás de las arboledas;
el corazón oprimido
del gozo palpita y tiembla...

XXI

Caminamos... Caminamos...
y blanqueas... y blanquean...
y se abren con su ruido
de las cabañas las puertas.

XXII

Lágrimas, gritos, suspiros,
besos y sonrisas tiernas,
entre apretados abrazos
y entre emociones revientan.

XXIII

¡Oh libertad que perfumas
las montañas de mi tierra,
deja que aspiren mis hijos
tus olorosas esencias!



























                        Que el folklore se puede acabar y el pueblo puede quedarse sin pan de tradición y desnudo desde el punto de vista cultural... es evidente. Un afán de salvar de la muerte lo más nuestro me ha impulsado por años a recogerlo.

Van desapareciendo y quedando sin reemplazo los viejos contadores de cuentos, que dejaban a chicos y grandes embelesados hasta el amanecer por cuantas noches quisieran, mientras ellos saboreaban un cuento de cinco, diez o dieciséis noches, o varios cuentos en cada noche, sin esperar más paga que unos cuantos aguardienticos, tabacos y a veces, cuando mucho, la comida. Las sesiones son largas.
Los niños no pierden detalle y están quietos procurando pasar inadvertidos, para que no se les mande a dormir antes de que termine el cuento.

                        El viejo, de ojos claros y vivaces, de larga barba nívea y de bigotes grandes y ahumados por el mucho tabaco, encarna todos los personajes que desfilan por la fábula : y canta y ríe y llora y vuela; ruge, silba, ladra, muge, nada, vence, muere, estalla y resucita. Su milagroso bordón de verraquillo, es durante el cuento culebra, escopeta, tiple, lazo, garrote, puente, ramillete de flores...

                  Lástima que estos viejos se nos mueran! Para que no todo se vaya con ellos a la tumba... dejamos aquí un pequeño recuerdo.




El tiempo que yo nací, fue el tiempo de los antiguos,
habían piojos, habían pulgas, chinches carrangas y niguas.
Cuando me vine de mi tierra de nadie me despedí,
las niguas lloraban sangre de un tropezón que me di.
Tres años yo fui estudiante, de tres ninguno aprobé,
soy trovador y cantante pregúntenmelo por qué?,
Me llamo Félix Antonio, de mis cantares soy dueño,
Echeverry Figueroa compositor antioqueño.










Medios de Transporte    

La Canoa.
En los ríos el más común de los medios de transporte es la canoa, hecha de un solo tronco, ahuecado por medio del fuego. Si se navega en aguas poco profundas, se impulsa la embarcación con la palanca; si no, con el canalete.
La Balsa.
Para bajar los ríos. Hecha con maderas que se venden al término del viaje.
La Mula.
De silla o de carga. Para silla es preferida al caballo por su resistencia, por su seguridad en caminos de montaña. Es creencia general que la mula, con una sola pata que tenga bien afianzada, no se rueda, no se despeña; que conoce, por el olfato, la profundidad de los pantanos y charcos.











En Antioquia nadie dice mulo, sino macho. "La mula y el macho". El burro no se utiliza como animal de silla ni de carga : solo como reproductor.
Las cargas muy pesadas se llevaban en turega : una mula adelante y otra detrás sosteniendo un par de palos, sobre los que se acomodaba la carga : un piano, una caja de hierro, o lo que fuere.


El Caballo.
Se usa más que todo para silla, particularmente en los pueblos y en las fincas de ganado, para vaquería, etc.




El Buey.
Está en desaparición. No se le ha utilizado pra arar, que aquí no se ara casi. Tuvo extraordinaria importancia como bestia de carga hasta hace unos cincuenta años. En bueyes se hacía el gran transporte. Las filas de bueyes, cincuenta, cien, doscientos, eran los ferrocarriles de la época. Lentos, con pocas horas de trabajo al día eran, no obstante, muy indicados en nuestros caminos, pues gracias a su pezuña, no se pegaban en los lodazales. Eran fuertes, además, y muy mansos.


El Carro de Bestia.
De gran importancia para transportes a corta distancia, el carro de bestia es aún tolerado por las autoridades de tránsito, que conocen los embrollos que causan en la circulación;
sus grandes ruedas con llantas de hierro han sido cambiadas por llantas de caucho en muchos casos, por orden de las autoridades, pero esto es muy nuevo y aún ruedan algunos con sus ruedas viejas.

Es usado particularmente para el acarreo de arena, cascajo y otros materiales de construcción, y como el tamaño de los carros es standard, sirve de medida de capacidad y así se dice : "tres carraos de arena", etc. También se utiliza para llevar víveres de la plaza de mercado a los graneros, para transporte de carbón, etc. Creemos que desaparezca pronto.



Las Carretillas.
Hay dos clases. La una es semejante al "carro de bestia", pero con cuatro ruedas. Ya desapareció. La otra es manual, pequeña, y la lleva empujada un hombre. Sirve para acarreo de carga pequeña; pacotillas de telas, mercados, etc. Hay de madera, con plataforma plana y dos ruedas delanteras y hay la que se usa en las construcciones para movimiento de tierra y materiales, que es más pequeña, de una sola rueda y de plataforma ahuecada.




El Cajón.
Un cajón de madera, de aproximadamente un metro por ochenta centímetros, sirve para la distribución de parva, -los productos de las panaderías : pan, galletas, roscas, etc.-
Lo porta una mujer sobre la cabeza. Para que se sostenga mejor y no maltrate la mujer, la mujer lleva en la cabeza un rodete hecho con hojas de plátano entrelazadas. La mujer llamada "cajonera", va ofreciendo los productos de casa en casa.



El Camión de Escalera.







Hoy en pleno uso, tanto en las líneas urbanas como en las intermunicipales - pero primordialmente aplicado al "turismo" y se le llama Chiva - . Está hecho especialmente para pasajeros, pero, quitándole las bancas, sirve para llevar carga. A veces es mixto; parte con bancas y parte con carga. Encima de la capota llevan a veces cargas no muy pesadas : flores, gallinas, etc.

Es el mismo modelo prácticamente, del primer ómnibus usado en los EE.UU. en el año de 1900. Es tradicional pintarle en la parte posterior figuras geométricas coloreadas en vivos colores; a veces estas pinturas podrían tenerse por cuadros de pintores abstractos, pues hay algunas de excelente gusto y agradable colorido, a pesar de los dibujos simétricos y los colores primarios.

                  En estos camiones es de rigor el fogonero, un muchacho sucio, abandonado y grosero que se encarga de cobrar los pasajes, ayudar a las viejas que tienen que bajar ligero algún atao grande y pregonar la ruta del vehículo : "La Toma, La Toma, La Toma... !" "Rionegro, Marinilla... !!"
































Chiva | Camión de Escalera

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Personajes Típicos


El Sacamuelas.
Es una variante del Culebrero. A veces un culebrero mismo. También levanta tribuna, vende menjurjes más o menos peligrosos y, además, saca muelas sin dolor.
Para ello se ofrece a sacar una muela o diente a quien quiera. Sube algún campesino. El sacamuelas lo sienta en un taburete de vaqueta, le unta no se qué misterioso polvo en la muela, echa un corto sermón mientras el remedio obra, y luego, a puro dedo, saca la pieza en un santiamén. Sin dolor y sin hemorragia. Quién sabe si sin infección...
El de los frescos
Tiene su toldita o su casita de lata, en donde expende frescos de todos los colores. En una ponchera de agua sucia va lavando los vasos usados, el cual lavado consiste en introducir el vaso al agua y volver a sacarlo. Nada más. A veces tiene un tronco de hielo para picar o raspar y echarlo a los refrescos. A veces hace con el hielo raspado bolas como de nieve, o cubos, a los cuales vacía un poco de jarabe rojizo y hé aquí un helado rústico.
El de los pirulíes
Los pirulíes son caramelos de azúcar y goma, largos y puntudos como gorros de brujas medievales. Son rojos, verdes, amarillos. Se toma de un palillito que tiene en el extremo más grueso. El vendedor los lleva clavados en un maguey que presenta un aspecto alegre, de mucho colorido.
El de los periquitos y la suerte
Anda con una pintoresca jaulita en la cual hay periquitos amaestrados. Aparte, en una cajita, hay un carro de papeleticas de diversos colores: un color para las damas, otros para los caballeros, otro para los niños.
Se le pagan diez centavos y el hombre ordena : "A ver... uno para el caballero!" Un periquito sale y toma, sin equivocarse, una papeleta en la cual se le dice al caballero que una linda morena piensa en él, que ganará dinero en sus negocios, etc.
Los piperos
Dios los cría y el diablo los junta : los piperos andan en barritas. Beben ya cualquier cosa : alcohol impotable y hasta gasolina.

Para beber alcohol impotable, -su bebida del diario- echan gordos de carne al alcohol, a fin de sacarle el color azul característico. El pasante para cada trago es grillos o saltamontes. Por las orillas del río Medellín y por los lados de la Estación Villa ha habido barras famosas de piperos; por las tardes se los ve en cuatro patas cogiendo los pobres grillos para manducárselos. Saben a gloria, dicen ellos. En cuanto a los que toman gasolina, hay un cuento muy simpático.
Se le arrimó un pipero a un señor, en el aereopuerto y le dijo : Oiga amigo regáleme un trago. El señor le sintió al pipero el tufo terrible a gasolina y entonces le preguntó : Oiga, hombre : usté, tomó gasolina?
- Yo sí, contestó el pipero
- Y eso sí lo eleva a uno?
- Ve éste sí qu'es carajo! Eleva un tratamotor d'estos, no lo va a elevar a uno!?

El animero
En los pueblos hay todavía el animero. Es un hombre que hizo una manda. Ofrecen a las ánimas del Purgatorio que si les salva el hijo, si no se muere la mujer, si recobran la salud o salen de un gran peligro, o en fin, si las ánimas les hacen tal o cual milagro, serán animeros.

El destino del animero dura un año, y consiste en salir al toque de ánimas de casa en casa, pidiendo un Padrenuestro por las Benditas Almas del Purgatorio. Y, durante el mes de noviembre, mes de ánimas, además de pedir el padrenuestro deben ir a media noche al cementerio y rezar un responso o unos padrenuestros por las Animas. Hay gente con coraje...





                        A principios del Siglo XX hubo varios personajes famosos que llegaron a la historia por muchos años. Ellos fueron Cosiaca, Pedro Rimales, Peralta, Marañas, Calzones, Montecristo....

Estaban buscando a Calzones por un delito que cometió en el Barrio Las Camelias y le preguntaron a una vecina:

- ¿Oiga Señora, Usted durmió con Calzones? - Pero era por preguntarle si él había amanecido ahí.

De esos personajes Cosiaca fue el más famoso por el ingenio que tuvo, porque era un ladrón con permiso, con licencia. El llegaba donde estaban haciendo empanadas y decía:
- Hágame el favor y me hace tres empanadas de las tres efes.
Y le hacín unas empanadas grandotas de tamaño familiar y la vendedora contentísima porque iba hacer el día. Cuando se las comía, decía:
- Muchas gracias, y muy amables. Dios se las pague.
- Y la platica?
- No señora yo les dije que mi hicieran tres empanadas de las tres efes: fritas, frías y fiadas.

COSIACA

¡Este Cosiaca siempre es que era muy avispao! Ese no se varaba nunca, y por pobre que estuviera siempre andaba de buen humor y por lo menos la lata se la levantaba.

            Cosiaca se iba con Pedro Rimales o solo a viajar por el Valle o el Departamento de Caldas. Llegaba a una fondita (que generalmente quedaba en un barranco), donde vendían cigarrilos, tabacos, cigarros, aguardiente, más que todo llamado «tapetusa».



Llegaba con la tranquilidad del caso:
- Hágame el favor y me sirve un aguardiente.
Y lo dejaba un rato servido. Al rato le decía:
- Tómese este y me sirve otro.
Y así sucesivamente por cuatro o cinco veces. Mandaba a servir el primero y se lo daba al dueño de la cantina. Mandaba a servir el segundo y se lo daba al dueño de la cantina y él se tomaba el tercero.
Cuando ya se iba a ir le decía:
- Dios le pague señor muy amable...
- ¿Y la platica?
- No señor: Uno que yo le dí y otro que usted me dió. Quedamos en paz.

Iba a un restaurante de un pueblo y preguntaba:
- ¿Dónde almuerzan los del cabildo? - Y allí iba a almorzar.
- Sírvame un almuerzo conforme se lo sirven a esos señores.
El se hacía por su puesto en una mesita aparte. Pero él iba prevenido para no pagar ese almuerzo. Ahí radicaba la inteligencia de Cosiaca. Resulta que almorzaba bien tranquilo y dejaba lo que llamamos el «sobrado» o la política, un poquito de sopa y un poquito de arroz. Sacaba una cucaracha del bolsillo del saco y la ponía patas arriba, medio tapada con sopita y llamaba al dueño del restaurante:
- Hágame el favor señor, voy a ir a llamar a esas cochinas de la cocina para que no hagan esto. Esto es una porquería.
- ¿Cómo va a decir ese escándalo aquí delante de todos? Mejor no me pague y tome estos dos pesos y se va.
Y almorzaba gratis y salía con platica.

                        Un personaje antioqueño, reconocido a través de la historia por su calidad humorística y típica paisa, es Cosiaca. Oriundo de Heliconia y que tenía como verdadero nombre «José María García». Cuenta la historia por allá en el año de 1850 o un poco más, que este personaje nace de la señora Maria Antonia García, hijo natural en ese entonces. Se caracterizó por ser el bobo del pueblo, que de bobo... tenia poquito, pues realmente lo que mantenía era una pereza absoluta al trabajo y por eso se dedicó a ir de pueblo en pueblo embaucando con sus cuentos a todo el que más pudo. Cuentos que ahora hacen parte del humor antioqueño típico.

Otra vez... estando una vez en unas fiestas de Guaca (ahora Heliconia), Cosiaca entró a una fonda, a pesar de no tener dinero para pagar, y pidió "un sancochito bien bueno, pero como me lo sirven en mi casa". Cuando le trajeron el almuerzo se lo comió y salió muy tranquilo sin pagar la cuenta.

La dueña de la fonda lo alcanzó y le pidió que cancelará la cuenta, y Cosiaca, con su natural gracia le contestó: Señora, pero si yo le advertí que me sirviera un sancocho como me lo sirven en mi casa, ¡y en mi casa no me cobran...!

En otra oportunidad, Cosiaca le pidió limosna a un caballero, y éste le respondió que no tenia menuda. Cosiaca entonces dijo: Eso es lo que me dicen todos: no tengo menuda, como si a Cosiaca no le gustara la gruesa.



- ¡Valientes fiestas tan buenas! - dijo Cosiaca-. Aquí sí que voy a pasar yo bien sabroso... pero, lo importante ahora es ir a almorzar, que está haciendo mucha hambre!

Se entró a una fonda , muy campante, aunque sabía que no tenía para el almuerzo.
Llegó al comedor, se acomodó bien y dijo :
- Bueno, mi señora. Necesito que me sirvan un almuercito bien bueno. Pero tal como me lo sirven en mi casa.

- Cómo no señor. Ya mismito.

Le trajeron el almuerzo. Se lo comió y fue a salir muy orondo, sin pagar. Cuando lo atajó la mujer :

- Oiga, señor : ¡Usté no ha pagao!

- Qué voy a pagar, mi señora, si yo le advertí, que me sirviera un almuerzo como me lo sirven en mi casa y... en mi casa no me cobran...!

Por la noche se fue a merendar :
  • Vea, señora : sírvame un chocolatico.
  • Si, señor. Demás.
  • Pero en una tacita grandecita... y bien parviao...
  • Si, señor.
    Se sentó Cosiaca a beber chocolate y a comer. Y así que ya terminaba, sacó del bolsillo unas cucarachas que había llevao y las echó en la taza, con harto disimulo.
    Y comienza de esta manera :
  • ¡Gas! Virgen... ¡gas!
    Y haciendo arquiadas. Haciendo arquiadas;
  • ¿Qué le pasó, señor? ¿Qué le pasó?
  • ¿Cómo que qué me pasó? ¿Qué clase de fonda es esta? ¡Gas! ¡Auf! Ves las cucarachas que me encontré. ¡Gas!
  • Haga silencio, señor, -suplicaba la vieja- . ¡Calle la boca! ¡Mire que ya está mirando todo el mundo!!
  • ¡Gas! ¡Gas!
  • Ay, señor. Mire : bien pueda váyase y no le cobro la merienda.

  • Y Cosaica, que esto era lo que esperaba, salió satisfecho. Comió y merendó y nada le costó.

    Iba Cosiaca por la calle y al verlo un hombre al que le debía un cuarto, le gritó:
    -El cuarto, Cosiaca. El cuarto?
    -"Honrar a padre y madre"... -contestó corriendo.

    Cosiaca le pidió limosna a un caballero, y éste le respondió:
    - No tengo menuda.
    Cosiaca entonces dijo:
    - Esa es la carga de todos: "no teo menuda", "no teo menuda"; ¡como si a Cosiaca no le gustara la gruesa!


                Este personaje fue conocido por su sentido del humor cargado de vulgaridades e ironías.
                Iba Cosiaca de pueblo en pueblo contando sus travesuras y manifestando su odio a las autoridades y la aristocracia.
                Era común encontrarlo descalzo, con ruana, perrero y sombrero.

    En otra oportunidad Cosiaca le pidió limosna a un caballero, y este le respondió que no tenia menuda. Cosiaca entonces dijo: Eso es lo que me dicen todos: no tengo menuda, como si a Cosiaca no le gustara la gruesa.







    PEDRO RIMALES

    Una ocasión, allá por un camino, iba Pedro Rimales sin medio. Cuando lo acosó el hambre se apartó un poquito del camino y en tres piedras montó la ollita de barro que llevaba y le atizó unas chamicitas. Con un pedacito de carne que le quedaba se puso hacer caldo, y así que estaba hirviendo, vió que venían unos blancos de acaballo.

    Apagó la candela y sacó la ollita pa medio camino. Cuando los blancos vieron la ollita hirviendo sin candela, se hablaron entre ellos y dijeron que, qué tan bueno una ollita así pa calentar el almuerzo por ai en los caminos.

    -¿Y esa olla... herve sola?- le preguntaron.
    -Sí, señores. Herve sola.

    Los señores se entusiasmaron mucho y ofrecieron por la olla. Pedro Rimales se hacía de rogar hasta que subió mucho el precio y entonces la vendió.

    Cuando los blancos fueron a calentar la comida, arrimaron tres piedras, montaron la ollita y se pusieron a esperar.
    Cuando ya los cogió la noche tentaron l'agua y taba fría.
    -Ve aquel hombre como nos engañó!
    Quebraron l'olla y se fueron.



    Por allá más adelante, topó Pedro Rimales un hombre que llevaba una manada de marranos y le dijo :
    -¿Pa ónde vas con mis marranos? ¡Aguardate y verés!
    -¿Sus marranos? ¡Más harto! Estos marranos no son suyos. Son de un señor que los manda a vender a la feria.
    -¡No m'hijo! Estos marranos son míos : mire la marca y verá.
    -¿Y qué marca tienen?
    - Un hoyito debaju'e la cola.

    Miraron la marca en cada marrano, y, como todos tenían, el arriero los entregó y se fue de guida, no fuera y lo cogieran andando con marranos robaos.
    Entonces Pedro Rimales se fue pal pueblo y los vendió a la carrera, pero puso la condición de que le devolvieran las colitas apenas los mataran.
    Se fue con las colitas y las enterró en un pantanero muy grande y muy espeso que había en la entrad'el pueblo. De ai mandó llamar un carnicero y le dijo, mostrándole las colitas:
    -Vea, hombre, los marranos que traia pa la feria. Yo que tenía que venderlos temprano pa volverme pa la finca. No me puedo demorar. ¿Usté por qué no los saca? Yo se los doy baraticos, pa que los desentierre.

    El carnicero le ofreció la mitá de lo que pensó que valían, carculando por el tamaño de las colas. Pedro Rimales le aparó la caña y se largó.

    El carnicero le mandó la razón a su ayudante pa que se viniera con unos recatones. Así que el ayudante vino y se metió a sacar el primer marrano, jaló la colita y se quedó con ella en la mano:
    -¡Tan podridos! - gritó.
    -Podrido tarés vos! ¡Si se acaban d'enterrar!
    Metieron las palas y recatones y no toparon nada.
    -Ve aquel desgraciao, como me engañó. Aquí como que el único marrano que hay soy yo.





    MONTECRISTO

    Pero sin lugar a dudas un gran humorista de que marcó época, fue el crédito del municipio de El Carmen de Viboral, nacionalizado en El Santuario (Antioquia), Guillermo Zuluaga Azuero, el popular "Montecristo", y decimos que sin lugar a dudas, ya que el humor de Antioquia puede decirse que, «es antes de él y después de él»

          El primero fue llamado "El Café de Montecristo", un espacio de humor costumbrista originado en "La Voz de Antioquia" de la Cadena Radial Colombiana (Caracol).
    El programa tomó después varios nombres y se emitió por varias cadenas radiales. El Granero de la Esquina, Las Aventuras de Montecristo, El Hotel Bochinche, fueron algunos de esos nombres.

    Durante décadas estuvo asociado el humor «antioqueño» con Cosiaca, con Tío Conejo, con Pedro Rimales y con el que fuera el humorista más paisa... Guillermo Zuluaga, Montecristo, que caracterizó prototipos que quedaron por ahí volteando en la memoria colectiva.
    Lo multifacético, la gran cantidad de personajes como:
    Montoño, Montecristico, Montecristote, Montecrisñato, Montecrispucho y muchos más, hicieron reír a los colombianos desde el dial antioqueño, con todas sus ocurrencias, por casi 50 años.

                            El Santuario (Antioquia), era una ciudad que se reía como si fuera un pueblo donde casi todos se conocían.
    Una generación después vino: País Paisa y Tola y Maruja (Carlos Mario Aguirre / Cristina Toro; Carlos Mario Gallego / Sergio Valencia) y con ellos todavía el público sigue riéndose.
    Pero con tantos hechos que trasformaron a Medellín, es un humor de otro estilo el que acompaña esta condición urbana, multicultural, en la cual el lenguaje, los hechos cotidianos, los personajes de barrio y el material noticioso son ingredientes de este sentido del humor que es un amasijo de miedos, supuestos, referencias, en las que se reconoce (y le arde) el que se ríe.
    La cantera de la trova en Antioquia ha mantenido al humor cercano al repentismo y la tradición de cuenteros y de exageración que siempre ha rodeado al temperamento antioqueño, es otra condición con la que nacen y crecen los que cada día «están de humor».









    Saludos

      Al encontrase dos amigos en la calle, el saludo es uno de estos :
    -Quiabido !
    -Quihay!
    -Quihubo!


    Si la persona es un poco refinada, saludará :
    -Ola, qué tal !
    -Caballero ilustre!


    Si es un poco amante de lo arcaico, este será el saludo :
    -Buenas y santas !...

    Si es persona humilde, puede que salude :
    -Adiós mi blanco!
    -Adiós, miamo!


    Si es persona de confianza y sencilla, puede usar este saludo :
    -Adiós, ole!
    -Ole, qué milagro!

    En los campos todavía se saludan : "Avemaría purísima!" y responden : "Sin pecao concebida !".

    El saludo es de gran importancia. Si uno se encuentra diez veces en el día con la misma persona, en la calle, las diez debe saludarla. No saludar a una persona pone en peligro la amistad.
    "Una vez bajaba yo por la calle Caracas y usté no me quiso saludar"... es una acusación muy embarazosa.

    Cuando se encuentran muchas veces en el día dos personas, es común decir : "Vamos a ser compadres".